Las
nuevas tendencias empresariales nos exigen, a los nuevos gerentes, que analicemos
las metas y de qué manera llegar a conseguirlas, preguntandonos, entre otras cosas, cómo y cuándo. Es
así como la planificación estratégica implica una necesidad imperante en la
gestión empresarial actual, ya que nos facilita el camino a recorrer, aportando
una visión más clara de los posibles
resultados. En mi experiencia profesional, he formado parte de organizaciones en
las que la planificación estratégica es
nula o casi inexistente, donde han ignorado por completo las oportunidades y amenazas que ofrece el
entorno y las debilidades y fortalezas internas, lo que ha dificultado en gran medida el logro de los objetivos. Naturalmente,
las organizaciones que por lo contrario han desarrollado sus conocimientos y
comprendido con exactitud las necesidades de la empresa y la relación de esta
con su ambiente en función de la visión, misión, valores y objetivos, encontraron
en la planificación estratégica una
oportunidad para interactuar con un mundo dinámico y en constante evolución, obteniendo resultados favorables.
